Dormir bien es tan importante como alimentarse sano o mantenerse activo, y con los años el sueño cambia: se vuelve más ligero, aparecen despertares nocturnos o dan ganas de dormir más temprano. Esto es natural, pero no significa que debas resignarte a descansar mal. Con algunos ajustes en tus hábitos —lo que llamamos higiene del sueño— puedes recuperar noches más reparadoras y días con más energía.
Te compartimos algunas recomendaciones para dormir mejor:
- Mantén horarios regulares. Acuéstate y levántate a la misma hora todos los días, incluso los fines de semana; tu cuerpo agradece la rutina.
- Cuida las siestas. Si te gusta dormir en el día, procura que sea antes de las 3 de la tarde y no más de 30 minutos, para no afectar el sueño nocturno.
- Crea un ambiente propicio. Una habitación oscura, silenciosa, ventilada y con temperatura agradable invita al descanso.
- Evita pantallas antes de dormir. La luz del celular y la televisión activan tu cerebro; mejor cámbialas por lectura ligera o música tranquila.
- Vigila lo que consumes por la tarde. Reduce el café, el té negro y el alcohol después de la comida, y procura cenar ligero al menos dos horas antes de acostarte.
- Muévete durante el día. La actividad física regular ayuda a dormir mejor, solo evita el ejercicio intenso justo antes de acostarte.
- Consulta si el problema persiste. Si roncas fuerte, te despiertas con frecuencia o sientes sueño excesivo durante el día, coméntalo con tu médico; podría haber algo más que atender.

Recuerda: el buen descanso no es un lujo, es la base de tu salud física y emocional. Pequeños cambios en tu rutina pueden transformar tus noches y, con ellas, tus días. Regálate el descanso que mereces; tu cuerpo y tu mente te lo van a agradecer.