Ver y escuchar bien son mucho más que sentidos: son tu conexión con el mundo, con tus seres queridos y con las actividades que disfrutas. Con la edad, es natural que la vista y el oído cambien poco a poco, y a veces tan gradualmente que ni lo notamos. Por eso, las revisiones periódicas son clave: detectar a tiempo cualquier cambio te permite atenderlo antes de que afecte tu calidad de vida.
Te compartimos algunas recomendaciones para cuidar estos sentidos tan valiosos:
- Hazte un examen de la vista al menos una vez al año. Muchos padecimientos como el glaucoma o las cataratas avanzan sin síntomas al inicio; una revisión oportuna hace toda la diferencia.
- No ignores las señales visuales. Visión borrosa, dificultad para leer, ver halos alrededor de las luces o necesitar más luz de lo habitual son motivos para acudir al especialista.
- Revisa tu audición si notas cambios. Subir mucho el volumen de la tele, pedir que te repitan las cosas o sentir que “todos hablan bajito” son señales de que conviene una valoración.
- Usa tus lentes y auxiliares auditivos si te los indicaron. No usarlos por pena o incomodidad puede aumentar el aislamiento y hasta el riesgo de caídas y accidentes.
- Protégete del sol y del ruido. Usa lentes con protección UV al salir y evita la exposición prolongada a sonidos muy fuertes.
- Cuida tus oídos correctamente. Evita introducir cotonetes u objetos; si sientes tapados los oídos, lo mejor es acudir con un profesional de la salud.
- Aprovecha los servicios de salud. En el IMSS, ISSSTE y centros de salud puedes solicitar valoraciones de vista y oído; pregunta en tu unidad por las campañas disponibles.

Recuerda: cuidar tu vista y tu oído es cuidar tu independencia, tu seguridad y tus momentos de convivencia. No dejes pasar esas revisiones “para después”; agenda tu cita y regálate la tranquilidad de seguir viendo y escuchando lo que más te gusta de la vida.