Con el paso de los años, nuestras defensas se vuelven menos fuertes y algunas enfermedades que antes eran leves pueden complicarse más. La buena noticia es que las vacunas son una forma sencilla, segura y gratuita de protegerte. Mantener tu esquema al día no es solo cosa de la infancia: en esta etapa de la vida es una de las mejores inversiones en tu salud y tu tranquilidad.
Te compartimos algunas recomendaciones para mantenerte protegido:
- Vacúnate contra la influenza cada año. El virus cambia constantemente, por eso la protección debe renovarse. La temporada ideal para aplicarla es entre octubre y diciembre.
- Pregunta por la vacuna contra el neumococo. Protege contra la neumonía y otras infecciones graves. En la mayoría de los casos se aplica una sola vez después de los 60 años.
- No olvides el refuerzo de tétanos y difteria. Se recomienda un refuerzo cada 10 años, especialmente si trabajas en el jardín o tienes contacto con tierra.
- Considera la vacuna contra el herpes zóster. Esta enfermedad, conocida como “culebrilla”, es más frecuente y dolorosa con la edad. Consulta a tu médico sobre su disponibilidad.
- Mantén al día tu vacunación contra COVID-19. Los refuerzos ayudan a prevenir complicaciones, sobre todo si vives con alguna condición crónica.
- Acude a tu unidad de salud con tu cartilla. En el IMSS, ISSSTE y centros de salud puedes recibir tus vacunas sin costo; llevar tu Cartilla Nacional de Salud facilita el registro y seguimiento.
- Consulta a tu médico si tienes dudas. Si vives con diabetes, hipertensión u otra condición, tu médico puede indicarte qué vacunas necesitas y en qué momento aplicarlas.

Recuerda: vacunarte no es solo cuidarte a ti, también proteges a quienes te rodean, como tus nietos y tu familia. Dedica un momento a revisar tu cartilla y ponte al corriente; es un gesto pequeño que puede evitarte complicaciones grandes. Tu salud vale ese cuidado.